ATENAS ENERO 2026

Mi afición por la historia antigua nació en la adolescencia, cuando leí por primera vez la novela de Mika Waltari titulada Sinuhé el egipcio. Desde entonces, de manera autodidacta, siempre he querido aprender más sobre el antiguo Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y otras civilizaciones.

Tal vez por eso, visitar Grecia por segunda vez me produjo la misma fascinación y emoción que la primera. Esta vez solo Atenas, mientras que en mi visita anterior también exploré Delfos, Cabo Sunión, la isla de Egina y otros lugares inolvidables.

Llegamos a Atenas en un vuelo de poco más de una hora desde Estambul, con un sol radiante y unos 16 °C, un contraste agradable con nuestro destino anterior. Desde el primer momento percibimos algo fantástico: la escasez de turistas.

Teníamos concertado un Free Tour Mitológico para la mañana siguiente. Nuestro guía, aunque nos advirtió que el no era historiador ni arqueólogo, logró captar el interés del grupo y nos condujo por los lugares más emblemáticos.

Visitar la Acrópolis al ponerse el sol, con casi ningún visitante, es una de las experiencias más memorables que alguien pueda tener. Igualmente inolvidable es tomar una cerveza en una de las muchas terrazas desde las que se puede contemplar la Acrópolis iluminada al anochecer.

Nos alojamos en un apartamento muy bien equipado en el pintoresco barrio de Plaka. Sus calles estrechas y edificios bajos recuerdan otros rincones del Mediterráneo. Plaka y el cercano barrio de Monastiraki, famoso por su Mercado de las Pulgas (algo parecido al Rastro de Madrid, pero más pequeño), concentran la mayoría de los turistas por estar al pie de la Acrópolis, el Ágora Griega, el Ágora Romana y otros monumentos importantes, por fortuna en esta época del año se puede pasear por sus calles con absoluta tranquilidad.

En esta visita también pude visitar, además del Museo Arqueológico Nacional que ya conocía, el “nuevo” Museo de la Acrópolis, que en mi anterior viaje aún estaba en construcción. Ambos son museos modernos, con piezas de un valor incalculable, y considero que son visitas imprescindibles seas o no amante de la historia.

Atenas es una gran ciudad, como otras muchas europeas, pero sus restos arqueológicos la hacen única en el mundo. Esto por sí solo justificaría una visita, aunque también su gente, su gastronomía, su clima mediterráneo y otros atractivos hacen que viajar allí sea una agradable experiencia.

Mientras descargo en el ordenador las fotos que traje, ya siento ganas de volver. Sin duda, volveré.

F.Pérez