PUESTA DE SOL EN LA EXPLANADA DE LAS PIRÁMIDES DE GUIZA
EGIPTO
El recinto está a punto de cerrar, y los trabajadores que alquilan caballos y camellos a los turistas regresan a sus establos. Los animales descansarán merecidamente tras haber transportado, una y otra vez, a cientos de visitantes que viven la experiencia como una pequeña aventura.
Esta fotografía tiene para mí un significado muy especial por diferentes motivos. En primer lugar, por el lugar desde el que fue tomada (conviene aclararlo: es imposible captarla con un teléfono, ni siquiera con el mejor). Está realizada desde la terraza de un hotel situado frente a la explanada de las pirámides —fuera del recorrido habitual de las excursiones—, desde donde se puede contemplar, en altura, el espectáculo del dios Ra ocultándose lentamente detrás de la Pirámide de Micerino.
Otra razón por la que me resulta especialmente emotiva es que las cinco personas —familiares y amigos— que formábamos el grupo recibimos allí mismo una mala noticia desde Madrid: el empeoramiento de la enfermedad de un ser muy querido por todos nosotros.
Fue un cúmulo de emociones intensas: por un lado, contemplábamos lo que, al menos para mí, es la puesta de sol más hermosa del mundo; por otro, la incertidumbre que nos llegaba desde casa.
Aún nos quedaba otra emoción, no menos intensa: la vuelta a El Cairo en el mismo viejo tuk-tuk que nos había traído, una aventura de riesgo extremo por la velocidad y la ausencia absoluta de normas de circulación.
Al final del día, ya en el hotel de El Cairo, cansados y cubiertos de polvo en nuestra ropa, todos teníamos la sensación de haber vivido una de las experiencias más intensas de nuestras vidas.
F. Pérez
11/04/2026
ABBEY ROAD, pedestrian crossing 1969
En muchas ocasiones, los fotógrafos profesionales soñamos con hacer una de esas fotos que dan la vuelta al mundo y quedan grabadas en la memoria colectiva.
Esta fotografía es un claro ejemplo de ello, y llegó a convertirse en la portada de un disco mítico, de éxito atemporal.
En este caso, me interesa mostrar la intrahistoria de cómo se realizó y, además —con una pizca de envidia— mi reconocimiento al fotógrafo que tuvo la fortuna de realizarla.
La icónica fotografía de The Beatles cruzando el paso de cebra de Abbey Road fue tomada el 8 de agosto de 1969, a las 11:35 a. m., por el fotógrafo escocés Iain Macmillan.
La sesión duró apenas 10 minutos, durante los cuales la policía detuvo el tráfico para permitir que el grupo cruzara la calle varias veces. En total, se realizaron seis fotografías. La imagen elegida para la portada del álbum fue la quinta toma, la única en la que los cuatro integrantes caminaban con un paso perfectamente sincronizado.
El paso de cebra se encuentra justo frente a los Abbey Road Studios (entonces llamados EMI Studios), en Londres. Paul McCartney aparece descalzo porque hacía mucho calor ese día y decidió quitarse las sandalias para estar más cómodo.
El coche blanco aparcado a la izquierda pertenecía a un vecino de la zona. Con el tiempo, se convirtió en un objeto de culto, y su matrícula —LMW 281F— fue robada en numerosas ocasiones por coleccionistas. El hombre que aparece al fondo, a la derecha, es Paul Cole, un turista estadounidense que estaba de vacaciones en Londres y no supo que había sido fotografiado hasta meses después, cuando vio el álbum.
Hoy en día, el lugar se ha convertido en un punto de peregrinación turística y cuenta con una cámara web en directo que transmite las 24 horas, donde los fanáticos intentan recrear la famosa pose.
F. Pérez
13/04/2026
EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN
Francesc Boix
La película El fotógrafo de Mauthausen (2018), dirigida por Mar Targarona y protagonizada por Mario Casas, contribuyó a difundir entre amplios sectores de la sociedad española la figura de Francesc Boix (1920–1951), fotógrafo y militante comunista, conocido como “el fotógrafo de Mauthausen”.
Boix desempeñó un papel esencial en la documentación y preservación de pruebas relativas a los crímenes perpetrados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En el contexto de la Guerra Civil Española, combatió en el bando republicano, periodo en el que inició su actividad como fotógrafo para publicaciones como Juliol.
Tras la derrota republicana, se exilió en Francia. En 1940 fue capturado por tropas alemanas y, al año siguiente, deportado al campo de concentración de Mauthausen. Gracias a su formación técnica, fue asignado al Erkennungsdienst (servicio de identificación del campo), lo que le permitió acceder a material fotográfico sensible. En este contexto, organizó, junto con otros prisioneros españoles, una operación clandestina destinada a sustraer y ocultar miles de negativos que las autoridades nazis pretendían destruir con el fin de eliminar evidencias de sus crímenes.
La extracción de dichos materiales se llevó a cabo mediante la colaboración de prisioneros del denominado “comando Poschacher”, que trabajaban fuera del recinto del campo, quienes los entregaban a Anna Pointner, una civil austríaca que los ocultó hasta la liberación.
En 1946, Boix se convirtió en el único español en testificar en los Juicios de Núremberg. Sus fotografías fueron presentadas como pruebas documentales de gran relevancia, contribuyendo a la condena de altos dirigentes nazis como Ernst Kaltenbrunner y Albert Speer, al evidenciar tanto su presencia en el campo como su conocimiento del sistema de exterminio.
Tras el final de la contienda, Boix desarrolló su labor como reportero gráfico en París. No obstante, las secuelas físicas derivadas de su internamiento determinaron un grave deterioro de su salud, que condujo a su fallecimiento prematuro a la edad de 30 años.
F. Pérez
14/04/2026
La misión Artemis II continúa utilizando una cámara DSLR de hace una década
Las imágenes captadas durante la misión Artemis II, actualmente en tránsito hacia la órbita lunar, han suscitado un notable interés no solo por su valor científico, sino también por las características técnicas de su adquisición. En particular, ha llamado la atención el uso de cámaras como la Nikon D5, un modelo presentado en 2016, en lugar de sistemas más recientes.
La NASA mantiene desde hace décadas una colaboración estrecha con Nikon para el suministro y adaptación de equipos de captura de imagen destinados a entornos espaciales. En este contexto, tanto la D5 como la Nikon Z9 empleadas en Artemis II han sido modificadas a nivel de hardware y firmware para operar bajo condiciones extremas: vacío, radiación ionizante, amplios gradientes térmicos y ausencia de convección.
Una de las cuestiones más recurrentes tiene que ver con las diferencias visuales entre las imágenes actuales y las obtenidas durante misiones como Apolo 17. En aquel caso, las fotografías fueron realizadas con cámaras Hasselblad 500 EL utilizando película de formato medio, con el sujeto (la Tierra) iluminado frontalmente por el Sol. En contraste, muchas de las imágenes recientes se capturan en condiciones de contraluz, lo que implica un rango dinámico significativamente mayor y permite registrar fenómenos como dispersión atmosférica, luminiscencia de la alta atmósfera, estrellas de fondo e incluso auroras polares.
Desde el punto de vista técnico, la elección de la Nikon D5 responde a criterios de robustez y caracterización previa más que a especificaciones nominales. Equipada con un sensor CMOS full frame de 20,8 megapíxeles, la D5 destaca por su bajo ruido de lectura y su rendimiento en sensibilidades elevadas (ISO nativo hasta 102.400, expandible), lo que resulta crítico en entornos de iluminación extremadamente limitada.
A diferencia de aplicaciones terrestres, donde parámetros como la velocidad de ráfaga o el rendimiento del autofocus pueden ser determinantes, en el entorno espacial se priorizan otros factores: estabilidad del sensor frente a radiación, comportamiento térmico, consumo energético y, sobre todo, fiabilidad operativa a largo plazo. La D5 ha sido ampliamente validada en estos aspectos tras años de uso y pruebas en misiones anteriores.
Por otro lado, aunque sistemas más modernos como la Nikon Z9 incorporan sensores stacked, obturador electrónico avanzado y mayores capacidades de procesamiento, su comportamiento bajo exposición prolongada a radiación aún está siendo evaluado. En este sentido, la Z9 presente en Artemis II cumple una función parcialmente experimental, orientada a recopilar datos sobre degradación del sensor, aparición de hot pixels y estabilidad electrónica.
Cabe señalar que la evolución de los sensores digitales en la última década ha estado más centrada en velocidad de lectura, capacidades de vídeo y sistemas de enfoque que en mejoras sustanciales en relación señal-ruido a ISOs extremos. Esto refuerza la vigencia de la D5 en aplicaciones donde la captación de señal en condiciones límite es prioritaria.
En definitiva, la selección del equipo fotográfico en Artemis II no responde a criterios de actualidad tecnológica, sino a un equilibrio entre rendimiento, fiabilidad y conocimiento exhaustivo del comportamiento del sistema en condiciones operativas críticas.
F.Pérez
11/04/2026
FOTOGRAFÍA FAMILIAR EN EL FRENTE
Todos hemos visto alguna vez esa escena: un soldado, en medio del caos, saca con cuidado una fotografía gastada de su cartera. La mira en silencio, como si por un instante el tiempo se detuviera, y luego la enseña a sus compañeros con una mezcla de orgullo y nostalgia. En esa pequeña imagen cabe todo lo que ha dejado atrás.
Desde los inicios de la fotografía en el siglo XIX, los soldados han llevado consigo retratos de sus seres queridos, no solo como recuerdos, sino como un vinculo con la vida que existía antes del frente. En medio de un entorno donde todo parece uniforme y despersonalizado, estas fotografías se convierten en una forma de resistir, de no olvidar quiénes son realmente.
En los momentos de mayor soledad o miedo, una imagen puede ofrecer consuelo. Les recuerda por qué siguen adelante, qué les espera al regresar, y quiénes eran antes de convertirse en soldados. Una simple fotografía familiar puede devolverles, aunque sea por un instante, a su identidad más íntima y humana.
Durante la Guerra Civil Americana, uno de los primeros conflictos en los que esto se hizo común, los soldados ya llevaban consigo estas imágenes, creadas entonces exclusivamente por fotógrafos. Más tarde, con la llegada de cámaras portátiles como las de Kodak, ellos mismos comenzaron a capturar fragmentos de su día a día, construyendo pequeños refugios visuales frente a la dureza de la guerra.
Hoy, las pantallas de los teléfonos móviles han sustituido en gran parte al papel. Sin embargo, me gusta pensar —quizá por mi propia relación con la fotografía— que una imagen física, tangible, sigue teniendo algo irreemplazable: el peso de lo real, la huella del tiempo, la emoción que se puede sostener entre las manos.
F. Pérez
12/04/2026
“Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”
El 4 de septiembre de 1888, en la Oficina de Patentes de Nueva York, el empresario e inventor George Eastman presentó su cámara Kodak, un hito que marcó una transformación significativa en la industria fotográfica. Hasta ese momento, la práctica fotográfica estaba restringida a profesionales, debido a su complejidad técnica, la necesidad de conocimientos especializados y la elevada inversión en equipamiento y sustancias químicas.
El aporte fundamental de Eastman consistió en el desarrollo de un soporte fotográfico flexible basado en una emulsión gelatinosa sensible a la luz con bromuro de plata. Este sistema permitió sustituir las placas de vidrio por una película enrollable integrada en la cámara, lo que posibilitó la realización de múltiples exposiciones consecutivas con una preparación mínima.
En ese mismo año, Eastman patentó la marca Kodak y comercializó uno de sus primeros modelos, conocido popularmente como “Brownie”. Este dispositivo se vendía precargado con un rollo fotográfico con capacidad para aproximadamente 100 exposiciones. Una vez agotada la película, el usuario remitía la cámara a la empresa Kodak, donde se realizaba el revelado de las imágenes y se devolvía el equipo con un nuevo rollo cargado. Este modelo de servicio integral contribuyó de manera decisiva a la masificación de la fotografía.
El precio de la cámara era de 25 dólares (equivalente a aproximadamente 1.600 dólares actuales), mientras que el proceso de revelado y recarga del carrete tenía un costo de 10 dólares (alrededor de 640 dólares actuales). Aunque no se trataba de un producto accesible para todos los sectores sociales, su impacto se reflejó en la creciente incorporación de la fotografía en la vida cotidiana urbana.
En 1889, la película de papel fue reemplazada por celuloide, y en 1894 se ajustó el número de exposiciones por rollo. No obstante, el sistema continuó evolucionando, permitiendo una mayor portabilidad y la utilización de múltiples carretes en contextos de viaje, sin necesidad de interrumpir el uso del dispositivo.
El lema publicitario “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto” sintetizó la estrategia de simplificación del proceso fotográfico. A través del control del sistema de revelado y distribución de consumibles.
F. Pérez
11/04/2026
MUHAMMAD ALI vs. SONNY LISTON, 1965
Esta fotografía, hecha por Donald L. Robinson, captura un momento durante el combate por el campeonato mundial de peso pesado en Miami Beach, Florida. La sorprendente victoria de Muhammad Ali en aquella pelea no solo marcó un antes y un después en su carrera, sino que lo impulsó al estrellato mundial.
Con el tiempo, esta imagen se ha convertido en una de las más reconocibles y emblemáticas, tanto en la historia del boxeo como en la vida de Ali.
Reproducida innumerables veces, la fotografía es hoy un símbolo perdurable que representa a Ali como un ícono deportivo y una leyenda inmortal.
F. Pérez
23/10/2025
LEVANTANDO LA BANDERA EN IWO JIMA
Tomada el 23 de febrero de 1945, esta histórica fotografía captura a seis marines estadounidenses levantando la bandera de los Estados Unidos en la cima del monte Suribachi durante la feroz batalla de Iwo Jima.
La imagen, tomada por el fotógrafo Joe Rosenthal, le valió el prestigioso Premio Pulitzer de Fotografía, convirtiéndose en la única fotografía en la historia en recibir este galardón el mismo año en que fue tomada.
De inmediato, la foto se convirtió en un poderoso símbolo de victoria, sacrificio y camaradería para las fuerzas aliadas. La composición, que muestra a los marines trabajando juntos para izar la bandera en medio del caos de la batalla, evoca un intenso sentimiento de unidad y determinación.
Aunque en un principio surgió controversia respecto a si la escena había sido preparada —ya que Rosenthal capturó el momento del segundo izado de la bandera, luego de que una más pequeña fuese colocada previamente—, la imagen se ha consolidado como un emblema icónico del valor y la resiliencia de los soldados durante la Segunda Guerra Mundial.
F.Pérez
23/10/2025
CHARLES CLIFFORD
FOTÓGRAFO
El trabajo de Charles Clifford,(uno de los pioneros de la fotografía profesional), convirtió su obra en una de las miradas más lúcidas de la España de su tiempo.
El propio Clifford afirmaba que había realizado sus fotografías antes de que la “socialización de las costumbres” desdibujara las peculiares características de un país tan singular y distinto de otros lugares de Europa.
Entre 1852 y 1862, el fotógrafo británico produjo cerca de quinientas imágenes que hoy constituyen un valioso testimonio visual del siglo XIX. Su cámara captó desde la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba hasta las grandes obras de ingeniería que transformaban el país.
Su prestigio le llevó a convertirse en fotógrafo oficial de la corte de la reina Isabel II, lo que le permitió documentar en profundidad los cambios que el ferrocarril y la modernización trajeron consigo.
En sus primeros años, Clifford empleó la técnica del Daguerrotipo, hasta que en febrero de 1852 adoptó el Calotipo. Poco después, en 1856, abandonó esta técnica para trabajar con placas de vidrio al Colodión húmedo, que ofrecían calidad y nitidez muy superior.
Instalado en Madrid hacia 1850, Clifford dedicó más de una década a recorrer España con su pesada cámara, transportando con esfuerzo el equipo necesario para preparar y exponer las delicadas placas de vidrio. Gracias a su trabajo hoy podemos contemplar una España que estaba a punto de cambiar para siempre.
F.Pérez
05/10/2025
Construcción del Puente de los Franceses, Madrid - 1859
JEAN LAURENT - Fotógrafo
CARROMATO-LABORATORIO
Jean Laurent fue un fotógrafo francés que se estableció en España y desarrolló una destacada carrera profesional a mediados del siglo XIX. En su estudio retrató a algunas de las personalidades más relevantes de su tiempo, además de realizar fotografías de monumentos, obras públicas y paisajes. Su trabajo dio origen a un valioso archivo que se conserva en la actualidad.
El valor de su obra no reside únicamente en la calidad técnica y artística de sus fotografías, sino también en su capacidad para captar un país en plena transformación. Laurent documentó con rigor y sensibilidad una España situada entre la tradición y la modernidad.
La innovación técnica fue una de las claves de su éxito.
Con el fin de facilitar los desplazamientos y la producción fotográfica en cualquier entorno, Laurent diseñó un ingenioso carromato-laboratorio. Este vehículo no solo servía para transportar el equipo, sino que también funcionaba como un laboratorio móvil donde podía revelar las imágenes de inmediato.
El uso del colodión húmedo, técnica predominante de la época, exigía disponer de un espacio oscuro y controlado para preparar, exponer y revelar las placas fotográficas en pocos minutos. El laboratorio portátil de Laurent ofrecía precisamente esa funcionalidad.
Al igual que Charles Clifford; Laurent fue uno de los fotógrafos más destacados de su tiempo y también trabajó para la Casa Real española, llegando incluso a ocupar el mismo estudio que había utilizado anteriormente Clifford en la Carrera de San Jerónimo de Madrid.
F.Pérez
06/10/2025
LA FOTOGRAFÍA MINUTERA
La fotografía minutera es una actividad que surgió a finales del siglo XIX y principios del XX como una alternativa a los estudios fotográficos, que resultaban más costosos.
Los fotógrafos minuteros se caracterizaban por su habilidad para entregar, en cuestión de minutos —de ahí su nombre—, una fotografía en blanco y negro completamente terminada, utilizando únicamente su cámara de madera.
Solían instalarse en lugares visibles, en parques, plazas o cerca de monumentos, vestidos con su bata de trabajo y acompañados por su gran cámara montada sobre un trípode. Las parejas de novios, los jóvenes que partían al servicio militar, las niñeras y el público en general se detenían a observar los retratos que colgaban a modo de escaparate en los laterales de la cámara antes de decidirse, al mismo tiempo seguían con atención las maniobras del fotógrafo, quien, con el brazo introducido en el manguito negro, parecía sacar de la nada —como por arte de magia— la imagen recién revelada.
La cámara minutera era un dispositivo capaz de realizar retratos en minutos, sin necesidad de placas negativas ni películas, sobre tarjetas postales. Sin embargo, estas fotografías en ocasiones podían presentar deficiencias en el fijado y lavado de la imagen, por lo que con el tiempo aparecían manchas y velos amarillentos.
Algunos fotógrafos minuteros personalizaban sus retratos con máscaras decorativas, como corazones que enmarcaban a los retratados, formas ovaladas o cenefas geométricas. Otros, en cambio, optaban por marquitos de papel especialmente diseñados y comercializados para este tipo de fotografía.
A partir de la década de 1970, la fotografía minutera comenzó a declinar con la llegada de las nuevas técnicas fotográficas en color.
F.Pérez
06/10/2025
CELULA FOTÓGRAFICA O FOTÓCELULA
Se trata de un dispositivo que detecta el destello del flash principal y lo sincroniza con un flash secundario, permitiendo crear diversos efectos de iluminación. Este sistema resulta especialmente útil para iluminar objetos, espacios o personas de manera no frontal, logrando composiciones más creativas y naturales.
Décadas atrás, los flashes de los que disponían los fotógrafos carecían de los automatismos actuales. Solo ofrecían una o dos intensidades fijas de luz; por ello, el fotógrafo debía ajustar manualmente el diafragma y la velocidad de obturación según la sensibilidad de la película utilizada y la distancia al sujeto a fotografiar.
Existía una fórmula, en la práctica poco precisa, para calcular la exposición: dividir el número guía del flash entre la distancia (en metros) al sujeto. El resultado indicaba el diafragma que debía emplearse al trabajar con películas de 100 o 160 ASA.
En la mayoría de los casos, el uso de una o varias fotocélulas conectadas a distintos flashes permitía modificar el ángulo de iluminación, ampliar las posibilidades creativas o simplemente aumentar la cantidad de luz sobre la escena.
Con la llegada de las cámaras digitales profesionales, el empleo de fotocélulas perdió relevancia. Los fotógrafos pudimos aprovechar con mayor eficiencia la luz ambiente, ajustar el ISO con libertad y prescindir de dispositivos externos. Además, los nuevos flashes comenzaron a incorporar el modo esclavo, que permite sincronizar varios flashes sin necesidad de accesorios adicionales.
Las células fotográficas o fotocélulas fueron durante mucho tiempo herramientas de gran utilidad, y quienes tuvimos la oportunidad de emplearlas pudimos realizar fotografías distintas, de mayor calidad y con un control más preciso de la iluminación.
F.Pérez
07/10/2025
RAMÓN Y CAJAL
FOTÓGRAFO
Que Dn. Santiago Ramón y Cajal fue un médico español galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1906 es bastante conocido.
También es conocido que nació en Aragón en 1852 y que ejerció como médico durante la guerra de Cuba.
Lo que quizá sea menos conocido es que aquel hombre de ciencia también fue un apasionado de la fotografía.
Y aún menos conocido que él y su esposa, buscando ganar un dinero extra, se dedicaron durante un tiempo a fabricar placas de gelatina- bromuro muy apreciadas por otros fotógrafos. Estas placas permitían reducir los largos tiempos de exposición, una de las principales causas de que muchas fotos de la época salieran movidas.
El propio Cajal lo cuenta en sus memorias:
“Más tarde, casado ya, llevé mi culto por el arte fotográfico hasta convertirme en fabricante de placas al gelatino-bromuro, y me pasaba las noches en un granero vaciando emulsiones sensibles, entre los rojos fulgores de la linterna y ante el asombro de la vecindad curiosa, que me tomaba por duende o nigromántico.”
La mayoría de los retratos que conservamos de él, son autorretratos o escenas cotidianas junto a su familia. En muchas de sus fotografías, una de sus manos aparece cerrada en un puño para ocultar el disparador.
Ramón y Cajal llegó a ser presidente de honor de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, y en 1912 publicó el libro Fotografía de los colores: bases científicas y reglas prácticas, donde ya anticipaba el futuro de la fotografía en color.
F.Pérez
08/10/2025
HASSELBLAD LUNAR
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, fotógrafos de todo el mundo han utilizado algún modelo de cámara de la marca Hasselblad, las que muchos consideran las mejores cámaras fotográficas de formato medio de la historia. Se trata de un equipo robusto y fiable, al que se suma la insuperable calidad óptica de las lentes Carl Zeiss.
Viaje a la Luna
Aunque la NASA ya había empleado estas cámaras durante el programa Mercury, fue en la misión Apolo XI, en 1969, cuando alcanzaron uno de sus momentos más memorables: acompañar a los astronautas que dieron los primeros pasos del ser humano en la Luna.
Para documentar la superficie lunar, se eligió una Hasselblad Data Camera (HDC) equipada con una lente Zeiss Biogon 60 mm f/5.6, unida al traje del astronauta Neil Armstrong. Además, se utilizó una segunda cámara eléctrica Hasselblad (HEC) de color negro con una lente Zeiss Planar 80 mm f/2.8, destinada a tomar fotografías desde el interior del módulo lunar Eagle.
Algunas de las imágenes obtenidas pasaron a formar parte de la memoria colectiva y, décadas después, continúan siendo asombrosas. Entre ellas destaca la icónica fotografía de la huella de Armstrong sobre el suelo lunar, acompañada de su célebre frase: «Este es un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad».
Si alguien desea tener una cámara Hasselblad gratis, solo tendría que viajar a la Luna y recuperar alguna de las 12 cámaras que los astronautas dejaron allí entre las misiones Apolo 11 y Apolo 17. Permanecen en la superficie lunar porque era necesario aligerar el peso para el viaje de regreso: los astronautas solo trajeron consigo los cartuchos de película.
F.Pérez
08/10/2025
La única cámara Hasselblad que se conserva después de haber estado en la luna
Lunch Atop a Skyscraper
“Almuerzo sobre un rascacielos” es la traducción al español del título de esta icónica fotografía, una de las más reconocidas del siglo XX. En ella, se puede observar a 11 trabajadores almorzando, conversando y fumando durante su descanso, sentados sobre una viga de acero a más de 256 metros de altura. Lo más impactante es que están sin ningún tipo de protección, con los pies colgando en el vacío.
La imagen siempre ha despertado curiosidad, ya que da la impresión de un peligro extremo. ¿Cómo es posible que no sintieran miedo a caer desde esa altura? La realidad es que estos obreros, acostumbrados a trabajar en condiciones de riesgo, manejaban el peligro con notable calma y aparente relajación, como lo demuestra su actitud en la fotografía.
Sin embargo, es interesante saber que esta imagen era parte de una campaña publicitaria y que gracias al encuadre que eligió el fotógrafo, no se percibe que la viga estaba situada a pocos metros de altura de un piso inferior terminado. Por lo tanto, aunque una caída habría sido peligrosa, no hubiera resultado necesariamente fatal.
La fotografía fue tomada durante el periodo de la Gran Depresión, el 20 de septiembre de 1932, desde el piso 69 del Rockefeller Center en Nueva York.
Aunque la obra se atribuye comúnmente al fotógrafo Charles C. Ebbets, no existe certeza absoluta sobre su autoría.
El negativo de cristal de esta famosa foto se encuentra muy dañado como se aprecia más abajo, las copias que solemos ver están retocadas y restauradas.
F.Pérez
09/10/2025
Positivo y negativo de la foto
EXAKTA, PRIMERA CÁMARA REFLEX
Exakta fue el nombre de las legendarias cámaras réflex desarrolladas por IHAGEE entre 1933 y 1970, fabricadas en Dresde, Alemania. Esta visionaria empresa revolucionó la industria de la fotografía al crear la primera cámara réflex de 35 mm, presentando su innovador modelo Kine-Exakta en 1936.
Si bien IHAGEE no fue la primera en popularizar el formato de 35 mm, ya establecido por marcas como Leica y Contax, sí transformó la industria fotográfica al introducir avances que marcaron un antes y un después en el desarrollo de las cámaras réflex.
De hecho, todas las cámaras réflex monoculares o SLR que conocemos hoy, tanto analógicas como digitales, derivan directamente de la idea original de Exakta: la primera réflex diseñada especialmente para película de 35 mm.
Uno de los aspectos más fascinantes de IHAGEE fue su capacidad para innovar. Por ejemplo, las cámaras Exakta VP fueron las primeras en incluir sincronización para flash, un dispositivo que ahora consideramos imprescindible en cualquier cámara moderna.
Otro detalle sorprendente de las Exakta era su cuchilla interna para cortar la película según las necesidades del fotógrafo. En una época en la que la película era un recurso caro y valioso, esta función permitía ahorrar material y revelar únicamente los fotogramas necesarios, optimizando recursos de manera ingeniosa.
Lamentablemente, con el tiempo, la marca no pudo competir frente a las cámaras japonesas, que ofrecían mejores precios y avances tecnológicos superiores, lo que eventualmente llevó al declive de Exakta.
F. Pérez
10/10/2025
La cámara Exakta tenía el botón disparador en el lado izquierdo,
NADAR Y LOS IMPRESIONISTAS
Louis Leroy fue quien, de manera despectiva, llamó impresionistas a Pissarro, Monet, Cézanne y Renoir. Este periodista y pintor —entre otras ocupaciones— utilizó por primera vez el término a raíz del cuadro Impresión, sol naciente del pintor Claude Monet.
Lo cierto es que el movimiento impresionista se lo terminó agradeciendo de por vida. Nada sabríamos hoy de esa palabra si no hubiera sido por su falta de visión.
En la primavera de 1874, el fotógrafo Nadar, el más famoso de París, decidió ceder algunas salas de su estudio en el Boulevard des Capucines para que estos pintores, aún casi desconocidos, pudieran presentar al publico parte de su obra. Así se celebró la primera exposición impresionista, con los cuadros distribuidos en siete u ocho habitaciones del célebre estudio.
Nadar fue mucho más que el fotógrafo de moda entre la burguesía, la bohemia y la intelectualidad parisina. Figuras como Alejandro Dumas, Victor Hugo, Charles Baudelaire, Giuseppe Verdi o la mismísima Sarah Bernhardt posaron para él.
Sus primeros retratos siguieron la línea de los daguerrotipistas, utilizando luz natural; sin embargo, pronto comenzó a experimentar con la luz eléctrica para obtener mayor detalle y nuevas formas de iluminación en sus trabajos.
Además de introducir la iluminación artificial —lo que le permitió tomar imágenes en lugares oscuros, como las catacumbas de París—, Nadar fue el primero en atreverse a realizar fotografías aéreas.
Hoy, la mayoría de los grandes pintores que participaron en aquella mítica exposición son reconocidos universalmente, aunque, por desgracia, se recuerda menos al magnífico fotógrafo que los acogió.
F.Pérez
12/10/2025
FOTÓGRAFOS ESPAÑOLES EN LA GUERRA CIVIL
El infierno de la Guerra Civil española dio lugar a miles de fotografías realizadas por magníficos fotógrafos tanto españoles como extranjeros. Imágenes que, al contemplarlas hoy, nos invitan a reflexionar y a valorar el coraje de quienes, en muchos casos, las tomaron poniendo en riesgo su propia vida.
Los fotógrafos españoles implicados en aquellos acontecimientos comprendieron muy pronto que su labor iba mucho más allá del mero oficio: sus cámaras se habían convertido en auténticas armas, instrumentos de denuncia y de testimonio al servicio de las causas políticas y militares.
La mayoría, alineados en defensa de la República, comenzaron a documentar la contienda desde el mismo día de la sublevación. En Barcelona, nombres como Centelles, Torrents y Gonsanhi, y en Madrid, Alfonso, Vidal, Benítez y Casaus, se erigieron en testigos de una nueva estética fotográfica, profundamente enraizada en las convicciones éticas y emocionales de la lucha
Metro de Madrid y barricadas en las calles.
Leica: Un Siglo de Fotografía
Madrid celebra estos días los 100 años de la creación de la primera cámara de la marca, con una exposición,“Leica. Un siglo de fotografía”, un homenaje a una de las marcas más icónicas y prestigiosas en el mundo de la fotografía.
La reputación de Leica, en mi opinión, está más que justificada. Hablo desde la experiencia: mis primeros pasos en la fotografía profesional los di con algunos de sus modelos legendarios en mis manos.
En los últimos años de la década de los 70, las cámaras Leica ya eran una rareza entre los fotógrafos de reportaje. Las marcas japonesas, como Nikon, Canon y Pentax y otras, dominaban el mercado con cámaras réflex más ligeras, fáciles de manejar y dotadas de automatismos. Sin embargo, había algo que ninguna de ellas podía igualar: la incomparable calidad óptica de Leitz.
Por esta razón, algunos fotógrafos como Frías de la Osa, (quien en aquellos años tenía entre otros espacios de trabajo, la cobertura exclusiva de los congresos que tenían lugar en el Palacio de Congresos de Madrid), seguían siendo fieles a Leica. Lo mismo ocurría con el grupo de jóvenes que trabajábamos bajo su dirección en su pequeña empresa.
Usábamos modelos como la Leica M3 , M4 y M5, que Frías solía adquirir de segunda mano. Estas cámaras, prácticamente nuevas, provenían de aficionados que, por diversas razones, decidían venderlas. El resultado de trabajar con ellas era simplemente impecable: negativos de altísima calidad, perfectos para ampliaciones en papel de 18x24, tanto en blanco y negro como en color.
Años después, dejamos de utilizarlas cuando nos unimos a una empresa más grande, AULOCOLOR. Esta compañía, que reunía a decenas de fotógrafos, ofrecía servicios de reportajes de alta calidad en hoteles, empresas, parroquias, fincas y otros lugares donde se celebraban eventos como fiestas, conferencias, presentaciones, convenciones e inauguraciones, tanto dentro como fuera de la Comunidad de Madrid. Allí trabajábamos casi exclusivamente con cámaras de medio formato como las Rolleiflex y Hasselblad, que ofrecían la posibilidad de mayores y mejores ampliaciones en papel.
Con el paso del tiempo, el prestigio de Leica no ha hecho más que crecer. Sus modelos clásicos se han convertido en auténticas piezas de colección, mientras que sus cámaras actuales son una maravilla de la ingeniería fotográfica. Eso sí, sus precios las colocan fuera del alcance de la mayoría de los fotógrafos.
F.Pérez
27/09/2025
Leica M4 + Summicron
He visitado recientemente la exposición Leica, un siglo de fotografía y, tal como esperaba, se trata de una magnífica muestra de imágenes realizadas con cámaras de la marca por prestigiosos fotógrafos que, en algún momento de sus carreras, decidieron trabajar con alguno de sus icónicos modelos.
Las cámaras Leica, siempre fiables, se han distinguido de otras por la calidad de su óptica, su construcción robusta y un diseño inconfundible que las hace únicas en el mercado.
En la exposición se pueden ver más de 170 fotografías de distintas épocas, que abarcan un siglo de historia. Se percibe claramente que han sido hechas por profesionales capaces de obtener el máximo rendimiento de las cámaras que utilizan.
En lo que a mí respecta, la parte más interesante de la muestra es la dedicada a las primeras cámaras. Estos modelos carecían de los automatismos actuales, por lo que el resultado dependía enteramente de los conocimientos y la pericia del fotógrafo. Por otro lado, las cámaras M3 y M4 tienen para mí una connotación emocional especial, pues con ellas tuve la fortuna de iniciar mi larga carrera profesional.
F.Pérez
06/11/2025